De lunes a viernes, cerca de las cinco y media de la tarde, Enzo Checura Parada (43) toma el bus interprovincial que en un viaje de poco más de una hora lo lleva hasta Copiapó, donde cursa su primer año de la carrera Técnico en Administración de Empresas. Todo un desafío para este pescador artesanal de Caldera que hace 26 años egresó del colegio y dejó atrás las rutinas de estudio.

“La experiencia es notable, ya que son más de 26 años que había dejado de estudiar y volver ahora a los cuadernos y clases es un gran giro de vida. Entro a clases a las siete de la tarde y termino a las diez y media de la noche, luego tomo un vehículo al terminal de Copiapó, a las doce  partimos a Caldera y cerca de la una de la madrugada llego a mi casa”, explica Enzo.

El pescador calderino es uno de los 54  beneficiarios a nivel nacional que forman parte de la primera generación de pescadores y pescadoras artesanales becados a nivel nacional por el Indespa -Instituto Nacional de Desarrollo Sustentable de la Pesca Artesanal y de la Acuicultura de Pequeña Escala-, para cursar estudios en administración que les permitan apoyar y mejorar la gestión comercial de las organizaciones donde se desempeñan.

Al igual que Enzo en la región de Atacama son beneficiados con esta beca Romané Vera Ramírez, Marcela Carvajal Campillay, Luis Zapata Toro y Nicole Valenzuela Esquivel, Romina Concha y Franco Tapia Díaz, quienes se desempeñan como pescadores y recolectores de orilla en las caletas de Caldera, Totoral y Torres del Inca recolectoras de orilla y pescadoras.

Mediante esta beca, las y los seleccionados cuentan con financiamiento para la matrícula y el arancel de cuatro semestres -una vez aprobado el 80 por ciento de las asignaturas de cada semestre-, junto con la compra de un notebook y conexión a internet para desarrollar sus clases. Una vez egresados, el compromiso de la beca es que puedan prestar servicio al menos por un año en su caleta base con el fin de potenciar el desarrollo productivo del lugar.

Casado y padre de tres hijos de 16, 10 y 4 años, Enzo Checura cuenta que en este período su prioridad son los estudios. ““Mi esposa trabaja todo el día y yo me encargo de las labores de casa. Sobre mi trabajo, no he podido ejercer ya que por los horarios que tengo se me hace casi imposible salir a navegar, las zonas de pesca se encuentran muy distantes del puerto, y le estoy dando plena prioridad a los estudios”, señala el pescador y precisa: “Lo más difícil de este proceso es no poder trabajar, pero por otra parte estoy feliz de seguir estudiando, aprendiendo todos los días algo nuevo y teniendo esperanza que saldrá todo bien para así tener este ansiado título por mi familia”, dice esperanzado el pescador.

Integrado en la modalidad para estudiantes trabajadores del la Universidad de Atacama de la capital regional, Enzo es parte de un grupo de 32 alumnas y alumnos que cursan la carrera en horario vespertino. “La relación con los compañeros es súper buena, me tuve que presentar y lo hice como tal, que venía de Caldera, que soy pescador artesanal y tuve una gran bienvenida, con mis compañeros y profesores. En edad hay algo de diferencia pero las realidades son casi todas iguales, casi todos padres de familia y la mayoría trabaja de día y luego a clases”, dice el pescador, quien precisa que las asignaturas que ocupan su mayor atención y preocupación son matemáticas, administración, economía y contabilidad.

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