Diecisiete años han pasado desde que el terremoto del año 2005 dejara considerables daños en el patrimonio arquitectónico de las iglesias del Tamarugal. Una de ellas, es la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria de Sotoca, ubicada en la comuna de Huara, en el sector precordillerano de la Quebrada de Tarapacá, monumento que podrá ser restaurado mediante un proyecto que financiará el Gobierno Regional.

Actualmente, la iglesia no está en uso debido a los daños, sin embargo, de igual manera, se realizan procesiones durante el año, utilizando una parroquia provisoria que se construyó en un sitio aledaño al santuario, lo que refleja la importancia de este recinto para las actividades de la comunidad.

El Gobernador José Miguel Carvajal, se reunió con los dirigentes del poblado para contarles que el Gore apoyará el financiamiento de las obras de restauración que superan los 1.300 millones de pesos (M$1.305.315). “Uno de los tantos proyectos que evaluamos al llegar, era precisamente la iglesia de Sotoca que, para nosotros, cumple los ejes de nuestro programa en materia de cuidado patrimonial, además, se encuentra en una provincia que requiere una inversión significativa”, señaló la autoridad, quien también agregó que los alcances de este proyecto podrán generar turismo asociado al patrimonio de este monumento protegido por el Consejo de Monumentos Nacionales.

“Sabemos que estaban esperando hace mucho tiempo esta obra, por lo que esperamos también que la Dirección de Arquitectura, pueda desarrollar este proyecto de buena manera. Estamos comprometidos con los dirigentes del Tamarugal y, por cierto, con la restauración de la iglesia de Sotoca y la perspectiva patrimonial”, puntualizó el gobernador Carvajal.

Para los dirigentes y la comunidad, esta fue una gran noticia. “La iglesia no es solamente una iglesia, es el corazón del pueblo, donde están nuestros ancestros, donde está la vida del pueblo, la familia gira en torno a la iglesia. Estoy feliz porque el gobernador nos escuchó. Nos escuchó. Venimos peleando este proyecto desde el 2005, son 17 años en que nuestra iglesia está caída y que nos diga que sí va el proyecto, para nosotros es una emoción”, explicó Cecilia Castillo, presidenta del Comité de Reconstrucción iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria de Sotoca.

 

La dirigenta, también coincidió en que, con la restauración de este monumento, pueden potenciar el turismo de la zona, entre otros aspectos. “La iglesia nos permitiría volver a repoblar los pueblos, generar trabajo no solo para nuestra comunidad, sino que, para nuestros hermanos de los otros pueblos. Es fomentar un turismo patrimonial, se puede hacer una ruta de las Misiones, porque hay otras tres iglesias que datan del siglo XVII y que también son de estilo barroco andino. Se puede generar trabajo, un turismo responsable, sustentable, donde la comunidad pueda mostrar lo valioso del patrimonio; se pueden abrir muchas puertas”.

Proyecto

La Unidad Técnica de esta iniciativa es la Dirección de Arquitectura del MOP y la institución financiera, el Gobierno Regional de Tarapacá. Las obras permitirán recuperar íntegramente la iglesia de Sotoca, considerando la consolidación estructural y la restauración de los muros de adobe y piedras con colapso parcial, sus altares laterales, pórticos de acceso en piedra labrada, reposición de cubierta, etc., a través de la incorporación de sistemas de estabilización estructural combinados con la estructura original de la iglesia. 

La fecha de construcción de este templo aún no puede ser estimada con exactitud, ya que, de acuerdo con su estructura de piedra, se presume una data del siglo XVII. No obstante, hay presencia de restos de construcción anteriores y una inscripción con fecha posterior. 

El recinto tiene una superficie construida de 400 metros cuadrados aproximadamente, que corresponden a la nave principal de la iglesia y sus tres recintos laterales destinados a capillas y sacristía. 

La fiesta más importante de la comunidad de Sotoca, es la Festividad de San Pedro y San Pablo de Sotoca, que se celebra entre el 28 de junio y el 1 de julio de cada año. Anualmente, reciben 600 personas que asisten a las festividades religiosas de carnavales y procesiones, en un poblado que cuenta con cerca de veinte habitantes permanentes.

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