Miriam Escudero Morales y Gustavo Rojas Pinto son dos de los últimos trabajadores que comenzaron a ejercen funciones en la Corporación de Desarrollo Tarapacá tras la firma de contrato de honorarios que se produjo el 27 de diciembre del año pasado, solo a días de egresar del Centro de Capacitación Laboral de Iquique. Aquel establecimiento municipal de educación especial para jóvenes en situación de discapacidad que actualmente mantiene a un total de doce de sus matriculados en diferentes servicios públicos y entidades privadas de Iquique, capital de la región de Tarapacá.

“Las posibilidades que les están dando a nuestros jóvenes son muy valiosas, ya que debemos entender que ellos necesitan desarrollar su independencia al igual que todos nosotros, a lo que hay que agregar el merecimiento y la oportunidad que se ganaron tras reunir las competencias necesarias para desempeñarse de muy buena forma en el campo laboral”, comentó Gabriel Peña Guerrero, director del establecimiento de arancel gratuito ubicado en José Francisco Vergara 2877, quien hizo referencia a los requisitos y etapas que deben sortear los 62 estudiantes inscritos en el establecimiento monitoreado por la Corporación Municipal de Desarrollo Social de Iquique, Cormudesi.

“Sucede que acá nunca jamás vamos a recomendar a un alumno que no reúna las competencias para desarrollarse de buena forma, pues entre varios aspectos privilegiamos la asistencia, la puntualidad, el comenzar y terminar un trabajo, el dejar ordenado el lugar en el que se desempeña al finalizar la jornada y un factor que indudablemente va a ser de utilidad en cualquier trabajo en el que pudiésemos insertarlos: ser capaces de ser independientes”. 

En este sentido, Peña explicó que en esa búsqueda de no dependencia cumple un rol trascendente el grupo familiar, ya que además del grato ambiente formativo que incluye talleres de Jardinería, atención de párvulo, computación, alimentación, artesanía y vestuario, entre otros, es indispensable contar con redes de apoyo efectivas para impactar positivamente en la calidad de vida de las personas.

“El otro día escuchaba una entrevista en televisión donde hablaban sobre cuándo y cómo contratar a personas con situación de discapacidad, y el entrevistado decía que la idea es que simplemente fueran, aunque no tuvieran nada que hacer. Y la periodista, Mónica Rincón me parece, les dijo eso no es correcto. Y es así, el o ella tiene que ir hacer algo, por muy mínimo que sea. Un trabajo, valorado y remunerado según las responsabilidades que asuman”, explica el docente, quien agregó que por las mañanas los alumnos están participando en la dinámica de administrar y llevar adelante un car wash, servicio de limpieza de autos instalado en el frontis del establecimiento que, afortunadamente, cuenta con bastante movimiento de usuarios.

 

Nivelación

El establecimiento que recibe a jóvenes en situación de discapacidad entre 16 y 24 años de edad, quienes por lo general, presentan déficit intelectual o déficit que también van asociados a otras discapacidades que pueden ser visual o motora, solo permite que sus alumnos egresen después de concluir con éxito los tres niveles insertos en el proceso administrativo.

“Nosotros funcionamos con talleres, por lo que al momento de las matrículas vemos las características del estudiante asociados a esas mecánicas y enfocamos su trabajo desde ahí. Pero ese taller, que tiene tres niveles de evaluación, es un vehículo, un medio para lograr lo que nosotros pretendemos con nuestros estudiantes, que es que logren competencias para desempeñarse en la vida y en el mundo laboral”, explica Peña, quien reconoce que en los más de 40 años de vida se han ido adaptando a los nuevos tiempos. 

 

Dificultades

El director del establecimiento agradeció a la Corporación Tarapacá por reclutar a dos de sus matriculados y otorgarles funciones específicas del ámbito administrativo. “En estas instancias nos encontramos con dificultades mayores, por cuanto el egreso de un estudiante es a través de un diploma que dice egresado de Jardinería, como en el caso de Gustavo, y la verdad que ese papel no tiene ninguna validez legal”.

-¿Hay más trabas?

“Claro. Las empresas exigen cuarto medio, por lo que ahí chocamos. Aunque hay otras que se adaptan y mantienen sus contratos vigentes, como Constructora EBCO, ACL o el Servicio de Impuestos Internos, SII, quienes tuvieron a uno de nuestros alumnos que llegó a formar un taller de cueca”.

-Buena. ¿Es más que voluntad lo que se requiere?

“Es un todo, pues notamos que ahora debemos estar preocupados de la inducción que debieran realizar las empresas antes de la intervención de los alumnos, porque nosotros dejamos a los estudiantes, conversamos entre jefaturas, pero no llegábamos al trabador, al compañero. Y ahí nacían discrepancias. Algunos, que no lograban percibir diferencias, decían que los cabros eran flojos o no querían hacer nada, pero era porque el mensaje no estaba detallado”.

 

Legado

Daniel González, gerente de la Corporación de Desarrollo Tarapacá, enfatiza que la inclusión y el ánimo de incluir debe ser lo normal. “En todas las dimensiones posibles del ser humano, cada país, región, ciudad y comuna tiene y debe ser parte de este proceso, y obviamente en nuestra institución se configura de manera diaria con un aprendizaje recíproco”.

Asimismo, González sostuvo que la idea es ir adaptándose a los requerimientos laborales y mejorar la calidad de vida de todos los colaboradores y familias a través de dinámicas de trabajo horizontales, lo que permite que la integración se logre de una manera más natural. 

“Somos nosotros los que damos las gracias a quienes hoy nos acompañan en este gran camino que, esperamos, sea lo normal en nuestra región, haciéndose extensible a todos los espacios que integran nuestro diario vivir. Una buena manera de tomar estas oportunidad únicas que nos permitirán dejar un legado que debiese continuar con el paso de los años”, cerró el gerente de la Corporación Tarapacá.

 

Profesorado

“Estoy contento, feliz, porque tengo buenos compañeros y compañeras que me apoyan. El jefe también me apoya, así que también estoy muy agradecido”, dice Gustavo, quien no se guardó nombres para agradecer a los técnicos y profesionales del CCL.

“Muchas gracias al colegio, a los profesores. A Jessy, quien me enseñó matemática, lenguaje y cómo debo hacer las cosas en el trabajo. Al profe Emilio, quien me mostró todo sobre las plantas, la tierra de hoja, algo que también practico en el trabajo, pues hay dos jardines que cuido. Uno dentro y otro fuera”, nos dijo Gustavo, quien agregó: “Ah, y al director Peña, porque me tuvo paciencia. Es buen director”.

Finalmente Miriam también sostuvo que estaba muy contenta en la Corporación Tarapacá.  “Me gusta la atención de quienes también trabajan acá. Me he sentido cómoda y con ganas de seguir aprendiendo. Y si tengo algo que no he hecho bien, me gustaría que me lo dijeran. ¿Agradecimiento? A la profe Jessica, quien me dio la oportunidad de estar acá”.

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