Tres toneladas de bacalao fue parte del último cargamento que ingresó a la planta de procesos de recursos pesqueros del sindicato Punta Frodden de Caldera. Una moderna instalación donde hoy los pescadores y pescadoras calderinas dan valor agregado a peces, pulpos, ostiones, piure entre otros recursos, para comercializarlos luego a mercados nacionales o directamente a España y Estados Unidos.

Con 14 socios divididos paritariamente entre hombres y mujeres, el sindicato es presidido por el pescador artesanal Luis Mariano Palacios, quien precisa que la apuesta del gremio es la elaboración y procesamiento de recursos extraídos desde el área de manejo de recursos bentónicos que el mismo sindicato administra, además de dar servicio a otras organizaciones que requieren  comercializar sus productos.

Actualmente en su planta, la organización trabaja peces y cefalópodos, además de piure y erizos, entre otros moluscos según la época del año y la disponibilidad de extracción, promoviendo siempre el manejo sustentable de los recursos. “Tenemos tres líneas PAC (Programa de Aseguramiento de Calidad visado por Sernapesca) aprobadas para la Comunidad Económica Europea. Nuestros últimos embarques han sido con destino a USA y España. A Estados Unidos enviamos productos enfriados, refrigerados, a Europa congelados”, precisa el dirigente calderino.

El último año, la planta del sindicato Punta Frodden procesó en Caldera un total de 67 toneladas de recursos pesqueros, de las cuales 44 mil kilos fueron a mercados internacionales. Como parte de este trabajo, el sindicato incorporó a más de 50 operarios eventuales que se desempeñaron en el procesamiento de los distintos recursos y mantiene de modo permanente a diez personas operando en estas instalaciones.

A través del Instituto Nacional de Desarrollo Sustentable de la Pesca Artesanal y de la Acuicultura de Pequeña Escala, Indespa, la organización se adjudicó 66 millones 400 mil pesos para completar la recuperación y puesta en marcha de la planta que hasta el año 2016 estaba sin funcionamiento. Mediante los fondos del Instituto, el sindicato mejoró las salas de proceso y de empaque, el filtro sanitario, la sala de basura, la cámara de recepción de 0°, los baños y vestidores, además de habilitar una oficina de control de calidad.

Dentro de los próximos proyectos, Luis Mariano Palacios explica que trabajan en la habilitación de una sala de conservas y productos especiales como ahumados y envases activos, que mejoran la seguridad alimentaria, preservan la calidad del alimento y alargan su vida útil. Así mismo buscan seguir diversificando sus actividades en torno al área de manejo de recursos bentónicos donde esperan implementar una granja marina.

Con apoyo del sector público y privado las pescadoras y pescadores calderinos han logrado repoblar el área de manejo con nueve mil locos, nueve mil erizos y 80 colectores de piure, además de habilitar dos cabañas, una de ellas para el guardia y la otra para quienes deseen alojar en el sector. “Queremos transformar esto en una granja marina, dejarla totalmente productiva porque pensamos en el mañana, que se cuide el ecosistema y quede algo para las nuevas generaciones… tener mejor calidad de vida y entregar a la comunidad trabajo. Eso nos interesa”, concluyó el dirigente.

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